lunes, 20 de enero de 2014

La voracidad del mercado


La voracidad del mercado
@morguefile
Poner en marcha una iniciativa comercial requiere manejar todos los componentes relativos a ella, para no sucumbir a la voracidad del mercado que, probablemente, no tenga consideración con la propuesta, por muy innovadora que ésta sea. Sin respeto de las reglas del juego, es imposible sobrevivir. Para clarificarlo un poco más, y porque muchos me preguntan cuando abordamos la creación de empresas, propongo a continuación cuatro puntos a tener en cuenta en ese proceso.

1. No alargar la planificación. En el transcurso de la toma de decisiones no es recomendable estar mucho rato valorando si saldrá bien o no, o si se está tomando la decisión acertada o no. Si esto ocurre, probablemente cuando se decida dar el paso, porque el mercado es sumamente ágil, la propuesta puede haber dejado de estar tan vigente como se quisiera, por lo que se habrá perdido la oportunidad de aprovechar el impulso del propio mercado. Por lo tanto, es mejor pensar y actuar, pero consciente de los cambios y los conocimientos que se van adquiriendo, para ajustar la trayectoria sobre la marcha.


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Hasta hace poco tiempo, si se le preguntaba a una persona mayor de treinta años el motivo de su soltería, era frecuente escuchar que aún no estaba preparada, o que primero deseaba tener casa propia para luego dar el paso. En el proceso de creación de negocios es prácticamente imposible acomodar todas las piezas antes de empezar, porque esperar demasiado, hasta que todo esté bien clarificado, puede ser un trastorno irrecuperable.

2. Innovar en el medio. Esto facilita incorporarse a cualquier sector comercial, incluso donde abundan las competencias. El secreto es atacar las áreas donde existe la demanda pero no así ofertas, abordándolas con la formalización de una propuesta innovadora. Para ello recurriremos a la visión del paracaidista, quien empieza viendo el lugar de aterrizaje de forma global para luego, a medida que se acerca al suelo, incorporar detalles concretos al terreno donde descender. En la ejecución de la estrategia se debe actuar en tres fases, primero realizando las valoraciones globales, luego atacando los detalles para, finalmente, dominar el mercado de forma global.

3. Invertir con sentido común. Si algo he de reprocharme en mi trayectoria como empresario es justamente eso, el haber invertido las ganancias en sectores que, al principio parecían magníficos, pero luego resultaron insostenibles y acabaron consumiendo todo nuestro recurso. Por lo tanto, es prejudicial apresurarse a la hora de invertir. Las prisas pueden encerrar sorpresas desagradables, donde un campo soleado guarde lluvias furibundas o las mansas corrientes albergar depredadores hambrientos. Lo ideal es dar el paso en el momento justo, para no despilfarrar los recursos que tanto esfuerzo a costado conseguir.

Hay que partir de la premisa de que crear algo para siempre es imposible o proponer una acción definitiva es un gran absurdo. El mercado no admite este tipo de cosas, por eso vemos a diario a grandes firmas derrumbarse cuando apenas unos años atrás eran los más poderosos de sus sectores. Por lo tanto, lo mejor es no pretender maravillar al mercado, sino proponer pequeñas soluciones capaces de expandirse hasta cubrir la cuota que sea necesaria.

4. No temer a la competencia, sino todo lo contrario. La mejor forma de garantizar una sostenibilidad a medio-largo plazo es acudiendo a los competidores y creando con ellos una red donde el beneficio sea sólo un trámite y permita sobrevivir los momentos más complicados. Esto es muy habitual en el mundo de los blogueros, donde es común promocionar el blog escribiendo en el sitio de otros, más reconocidos y de mayor trayectoria, para luego atraer el público al mercado propio. De esta forma se está ampliando la cuota sistemáticamente, garantizándose una presencia más eficaz en plataformas que ya son muy activas.

Un amigo empresario siempre me decía que el mejor modo de acabar con la competencia era aliándose con la competencia. De esa forma se garantizaba estar en el mercado, ayudando a quienes compiten con él, para luego, una vez ha conquistado el segmento de población objetivo de su negocio, no correr el riesgo de presentarse como un desconocido, ya que se ha hecho conocer a través de otras empresas consolidadas en el sector.