martes, 21 de enero de 2014

El nicho de mercado



El nicho de mercadoA la hora de valorar el sector comercial más idóneo para intervenir, es frecuente encontrarse con personas que nos recomiendan el suyo, prácticamente garantizando el éxito si decidimos seguir sus consejos. Pero escoger juiciosamente el nicho de mercado es vital para evitar un paso en falso, porque las oportunidades son sumamente dinámicas, las tendencias son versátiles y sólo se sobrevive a esos cambios con una interpretación eficaz de las señales.

Como punto de partida de esa elección, se debería localizar el epicentro de la actividad económica y desplazarse hacia él, para tener garantías de moverse en la corriente por donde fluye el dinero. Esto se consigue estando preparado para cerrar y abrir empresas continuamente, adaptándolas al reclamo del mercado.

Lo siguiente es observar la capacidad de crecimiento del sector identificado. En este sentido cabe mencionar que muchos apuestan, actualmente, por actuar en Internet, por la característica del propio negocio, que no demanda gran despliegue estructural, lo cual, a simple vista, apunta a beneficios sumamente rápidos. Pero ¿es esto real? ¿Cuánto tiempo podrá sobrevivir ese mercado? ¿Tiene capacidad para ir creciendo?


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Actualizarse según la dinámica del propio mercado es una buena forma de afianzarse. A veces esos movimientos tan efectivos del pasado, que habían generado éxito y dividendos, ahora resultan un problema, les cuesta relacionarse con el nuevo sistema de consumo; por lo tanto, siempre que sea posible, es mejor aprovechar las nuevas oportunidades y cambiar rápidamente la visión de las cosas. 

“Yo he renunciado a tener oficina o gastos de estructura, trabajo desde casa, sin ningún empleado contratado”, me dijo una amiga con respecto a la nueva tendencia de empresa, que va un poco más dirigida al autoempleo. Desde luego viajando con poco atrezo es más fácil consolidarse y, quizá, incluso ofrezca ventajas para abrir y cerrar negocios continuamente y sin trauma. Por lo tanto, es importante tener en cuenta todos los conceptos.

El primer paso es tejer una estrategia que garantice calidad, pero sin estar atado a ningún lastre que luego sea imposible soltar, como pueden ser los compromisos de infraestructuras o las cargas contractuales fijas.

En segundo lugar hay que identificar bien el sector donde actuar, porque de esa manera se está yendo sobre seguro, moviéndose en función de los conocimientos previos y no se derrocha tiempos en adquirir nuevas habilidades sobre elementos desconocidos.

En tercer lugar la acción debe articularse sobre una base realista. No se debe asumir esa incursión en el mercado como una necesidad de conseguir dividendos desde el primer momento, porque, a pesar de desechar los elementos que constituyen un lastre, hay un periodo largo de travesía por el desierto, que configura la madurez de una propuesta.

En cuarto lugar es vital no creerse todo lo que se dice sobre el sector escogido. Es natural percibir la euforia de algunos a la hora de difundir su éxito, o al anunciar ganancias desde el primer momento, o cuando alienta a invertir en negocios de Internet, argumentando que no tiene coste y todo es beneficio. Nada de eso debe influir en la sensatez ni en el sentido común, porque nada de eso es verdad.