martes, 5 de noviembre de 2013

La psicología y la oportunidad

Aprovecharse de uno mismo.

La psicología y la oportunidad
@morguefile
En medio de una charla una persona se levantó y me dijo: “¿de qué vale tener psicología si no tienes ninguna idea que poner en marcha?”. No pude estar más en desacuerdo con él, pero no le culpo, simplemente no conocía el alcance de la asociación entre la psicología y la oportunidad, o lo que es lo mismo, encontrar la brújula que marca el camino para dar el primer paso. 


Por norma general, todos padecemos las consecuencias de estar atrapados en el error de creer que todo se debe a la idea, y que poseer una estructura psicológica fuerte no sirve de nada. Sin embargo, debo decir que la mejor manera de aprovechar las oportunidades es a través de nuestro impulso interior, de la fuerza de nuestra psicología personal.

No estoy hablando de oportunidad psicológica, porque si fuera así nos referiríamos a una oportunidad que produce un efecto positivo en la psicología de la persona y le ayuda a superar su pesimismo. En este caso es a la inversa, estamos hablando de tener una psicología personal bien edificada para ver la oportunidad y aprovecharla. Estoy hablando del optimismo, la voluntad de crecer, la actitud positiva y, al final, lógicamente, todo eso hay que poner al servicio de una idea. Creo que se procede con más objetividad partiendo de lo positivo, ya que se evita perder demasiado tiempo en reproches improductivos cuando se actúa desde la negatividad.

De nada sirve presentarse ante una oportunidad con la mejor idea si no se acomete ese momento con optimismo y actitud positiva. Porque esa inercia positiva ayudará a enriquecer nuestra propuesta con los elementos que nos ofrece el propio entorno. La oportunidad es una puerta que se abre hacia el éxito, un momento único que hemos de aprovechar y montarnos en ella para llegar al objetivo. Aprovecharla o no es cuestión de cada persona.

Por otro lado, cuando el viento sopla en contra, el ser humano por naturaleza tiende a abrigarse con el pesimismo y busca la sombra de la pasividad donde acomodarse a esperar que pase el tiempo. Esto también es un error, porque una persona sin ilusión o sin fuerza de voluntad para acometer el mal momento, lo tiene prácticamente todo perdido.

Por todo ello, es mucho mejor despojarse de toda incertidumbre o dudas y dar el primer paso.