lunes, 11 de noviembre de 2013

La falacia de la inversión para emprendedores


Quién financia a quién.


inversión para emprendedores
@morguefile
Hace poco meses asistimos a una presentación realizada por el Gobierno de España sobre la plataforma Emprende XL, ideada para que los emprendedores encuentren fuentes de financiación. Suena bien ¿verdad? Al parecer esta plataforma propiciará, según anuncian, la “creación de un entorno con el que los emprendedores se identifiquen fácilmente, que fomente el encuentro y el intercambio de ideas entre los propios miembros de la red y que, a la vez, sea un lugar de referencia para aquellos que quieren invertir en proyectos innovadores”. Pero, ¿hay inversión para emprendedores?

Me temo que para acceder a ese mercado de las ideas donde acuden los inversores, más que la propia idea se necesita un brillante contacto, alguien que encarame al emprendedor y su propuesta al entramado central donde se toman las decisiones. La proliferación de acciones oficiales que anuncian un terreno fértil donde florecerán los nuevos emprendimientos, ha propiciado que mi confianza hacia ellas sea cada vez menor. 

Es verdad que existen propuestas, ventanillas de ayudas, oficinas de asesoramientos, etc., pero la posibilidad de aproximación para conseguir su apoyo en beneficio de una propuesta innovadora es nula. Los requerimientos formales y las condiciones legales hacen imposible que un emprendedor, sin historia ni recorrido pero con una gran iniciativa, tenga acogida favorable. Ésta es la realidad. Entiendo los anuncios, asisto a diario a la presentación de propuestas donde veo a cientos de personas del mejor perfil indumentario sonreír con el anuncio, pero mi pregunta es ¿para quién está pensado todo eso? ¿Qué hay que hacer para acceder a esas plataformas? Permitidme que me responda yo mismo: contacto.

Conozco a infinidad de jóvenes empresarios que están deseando tocar en la puerta adecuada para animar, económicamente, sus negocios. Pero la falacia de la inversión para emprendedores consume sus ánimos, sus escasos recursos y los aboca a embarcarse a nuevos retos fuera del mercado, este mercado nacional donde han nacido. Ojala me equivocara, pero la masiva transformación de nuestros valores nacionales en recursos de alto nivel en otros países, siempre me da la razón.

No es nada fácil acceder a ese círculo promovido por los estamentos oficiales. Pongo como ejemplo el último encuentro de inversores de bolsa de valores al que asistí. Durante toda la jornada, a pesar de mi pertinaz insistencia, no conseguí entablar un sólo diálogo productivo con nadie; parecía como si todos me evitaran, cada cual asistía entusiasmado a las conversaciones de los grupos que les conocían, pero entrar allí era del todo imposible. Y, por desgracia, si una persona emprendedora no logra sortear ese primer obstáculo, el de introducirse en el círculo, me temo que lo habrá perdido todo. Esa es la realidad que vive un emprendedor cuando va a un encuentro sin un padrino que le represente. Es invisible, quizá para siempre.