viernes, 8 de noviembre de 2013

Financiación fantasma

Por más que lo digan, no hay liquidez.


Hace ya tiempo, prácticamente desde que fuimos conscientes de la magnitud de la crisis, hemos venido escuchando con insistencia diversas teorías sobre la financiación de las pequeñas empresas, los bancos, las ayudas, etc. Sin embargo, la única realidad que azota a un empresario pequeño o a un autónomo es la imposibilidad absoluta de acceder a ningún tipo de ayuda para sustentar su negocio. Sólo queda ya la humareda de los que han desaparecido, consumidos por la financiación fantasma.


Financiación fantasma
@morguefile
Esta realidad produce un mapa de carencia económica que conduce al cierre masivo de pequeños establecimientos que, en muchos casos, prestaban un servicio de incalculable valor para el entorno donde actuaban. La crisis económica acaba con todo. Nadie tiene en cuenta que son las pequeñas alternativas económicas las que transforman el día a día de las personas, porque prestan un servicio social al tener un contacto directo con la realidad, con las limitaciones del poder adquisitivo, atiende las pequeñas necesidades, y si cada día van desapareciendo más y más, pronto nos veremos obligados a renunciar a las necesidades que antes cubríamos acudiendo a las tiendas del barrio.

También hemos visto a nuestros políticos rodearse de sus seguidores más fieles, para presentar un escenario fotográfico repleto de gente, hablando de las ayudas  de nuevas leyes, del compromiso de los bancos, pero, una vez más, la financiación no aparece por ningún lado. Y los pequeños emprendedores, especialmente aquellos que han trabajado con la administración pública, siguen ahogándose en deudas obligadas.

Además asistimos en los últimos días a la extraordinaria capacidad de algunos, no de todos, para verbalizar la recuperación económica. No pongo en duda dicha recuperación, pero también me permito una pregunta a pie de calle: ¿cuándo podrán los pequeños empresarios, autónomos, familias endeudadas, etc., sentir las consecuencias de esa recuperación?

Sin embargo, existe una gran paradoja en todo esto: si quieres poner en marcha un negocio debes estar al día con todos los mandatos impositivos, lo cual supone que si has tenido una empresa que se ha visto obligada a cerrar por culpa de la crisis, exponiéndote a compromisos de pagos que aún no has podido cumplir, estás incapacitado para abrir otra. Aquí no se tiene en cuenta si has tenido que adelantar, por ejemplo, el IVA antes de cobrar las facturas, o si has tenido que cubrir los gastos impositivos antes que pagar a los empleados. Nada de eso importa, simplemente tu realidad no tiene valor o visibilidad para emprender nuevas iniciativas. Actualmente no existen fuentes de financiación, ni oficiales ni privadas, simplemente no existen.