domingo, 29 de mayo de 2016

Las palabras las carga el diablo

¿El peso de las palabras?
Buen susto me llevé, igual que don Fernando Lázaro Carreter en su "dardo en la palabra", en la final de la Liga de Campeones de fútbol, cuando el relator deportivo se empeñó en radiar que "...pese al buen juego de los dos equipos, el marcador sigue inalterable".  Por un momento pareció que el resultado, a pesar del  esfuerzo de los contendientes, ya estaba decidido, todo ello cuando uno de los equipos ya había anotado un gol y había alterado el resultado inicial. En este caso se produce una utilización precipitada de la palabra inalterable, cuyo significado según la RAE es: “Que no se altera o no se puede alterar”. En ese mismo partido, el comentarista se quejaba de la pasividad de los defensores ante la arremetida del rival diciendo que se empleaban excesivamente expeditivos. Quizá no lo supiera él, pero el uso habitual del adjetivo expeditivo, aunque poco oportuno para el fútbol, es justamente lo contrario a lo que deseaba decir.

domingo, 22 de mayo de 2016

Vivimos enfadados

Vivimos enfadados

¿Estamos todos excesivamente ofuscados? Lo digo porque a partir de la entrada que publiqué con el título ¿Escribes o enredas?, he recibido algunos comentarios de autoeditores que se sentían ofendidos, aduciendo que sus trabajos valían tanto como los publicados por editoriales tradicionales. Sólo me cabe decir que respeto sus trabajos tanto como cualquier otro. Sin embargo, sostengo la idea de que cocinar para uno mismo no convierte a uno en chef, por más que el plato se base en los mejores ingredientes. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Ser famoso a toda costa

El precio de la fama
Hace unos días hable de la sobreabundancia de personas que se creen escritores. Desde mi punto de vista, claro está. En esta ocasión vuelvo sobre el tema de la escritura, pero en otra vertiente que también me llama la atención, el ser famoso a toda costa; cómo algunos buscan desde el primer momento hacerse famoso con su texto, sin siquiera haberlo público ni saber si lograrán hacerlo.

miércoles, 11 de mayo de 2016

¿Escribes o enredas?

¿Lees o escribes?
En estos días, cuando de verdad se asoma la posibilidad de convertirme en un escritor, me asaltan algunas dudas sobre el arte de escribir. Lo primero que me encuentro, como en cualquier otro ámbito profesional, es que hay una sobreabundancia de personas que se consideran escritores. Muchas de ellas me acusarán de pretencioso o de egoísta incluso, por considerar que lo mío es mejor que lo suyo, que mis escritos son mejores que sus historias. Sin embargo, sin ningún ánimo de consideración diré que algunos escriben, y por lo tanto les podemos llamar escritores, y otros solo enredan y por lo tanto no deberían llamarse como tales.

martes, 2 de junio de 2015

Cruzar la montaña partida

Cruzar la montaña partida
Este lunes 8 de junio, en Madrid, haremos la presentación de mi tercera novela, titulada Cruzar la montaña partida. Como en las dos anteriores, tanto Las botas del rey como El abrevadero de las bestias, el hilo conductor de esta historia es la realidad de Paraguay en los años 70, donde se traman vivencias y hechos de los que muchos siguen hablando.

jueves, 26 de marzo de 2015

La indiferencia es nefasta

La indiferencia es nefasta
A pesar de la abundancia de noticias, de perfiles muy diversos, vivimos estos días abrumados por el accidente aéreo de Germanwings; seguimos puntualmente las crónicas sobre lo ocurrido, estamos ansiosos por conocer los detalles o los motivos que provocaron el accidente. Sin embargo, este hecho deja al descubierto que no estábamos tan atentos a otras catástrofes hasta que el evento nos ha tocado a nosotros. Naturalmente que ahora estamos más afectados, porque lo vivimos muy de cerca, el avión ha partido de uno de nuestros aeropuertos, y es lógico sentirse consternados. Digamos por ello, que la indiferencia es nefasta.

lunes, 16 de marzo de 2015

Hablemos de opinar

Hablemos de opinar
Hablemos de opinar. Pero honestamente. ¿Somos capaces de hacerlo? Deberíamos dominar el arte de emitir y recibir las opiniones de otros, pero, infelizmente, no sabemos hacer bien una cosa ni otra. Ahora bien, somos cada vez más proclives a quemar el puente que podría ayudarnos a sortear las desigualdades, sin darnos cuenta de que haciéndolo nunca lograremos tejer una sociedad íntegra y productiva. No sé si esta realidad se debe a que los potenciales opinadores siempre son los mismos, al menos en los medios, y los receptores se han conformado con escuchar, morderse la lengua y seguir con sus cosas.